En su último libro llamado “Odisea
Todo está cambiando, y lo que potencia este cambio es la velocidad en que todo esto nos ocurre. En este nuevo mundo configurado por la globalidad y las nuevas tecnologías no sólo todo cambia, sino que todo cambia en simultáneo y velozmente.
Se trata de una sociedad que demanda a sus organizaciones y empresas un nuevo modo de gestión, basada en la transparencia y en la preocupación por aspectos que no necesariamente tienen que ver con lo estrictamente económico. Comienzan a tenerse en cuenta otras cosas a la hora de diferenciarse, como por ejemplo el aspecto medioambiental o la formación integral de los empleados, por citar algunos. Muchas empresas han visto la necesidad de adoptar nuevas formas de gestión organizacional, estableciendo lazos con sus distintos públicos tanto a nivel interno como externo, conscientes de que diferenciarse y no sólo adaptarse es la clave. En este contexto, la comunicación empresarial o corporativa puede contribuir y mucho.
La ya primigenia expresión del “todo comunica” ha vuelto con todo; y lo ha hecho en el campo de las empresas. Por un lado, un consumidor mucho más exigente con sus marcas que demanda mayor transparencia de gestión a sus empresas, y por el otro, organizaciones cada vez más expuestas en un entorno global de nuevas tecnologías y redes sociales que la hacen más susceptible ante la crítica o el elogio, han configurado una nueva relación en donde “conversar” se hace necesario para sobrevivir y adaptarse a tantos cambios de los nuevos tiempos.
Dentro de este amplio universo laboral de la comunicación corporativa, para muchos aún desconocido, se pueden incluir múltiples disciplinas que van desde el marketing tradicional, la publicidad y el diseño a la comunicación interna (gestión de clima laboral, de flujos internos de mensajes, branding interno, revistas y soportes internos), las relaciones públicas (relación con los medios masivos, eventos corporativos), responsabilidad social corporativa, gestión de la imagen y la identidad, y un largo etcétera que, en definitiva, abarca el amplio espacio de interacciones que una organización puede y debe tener tanto con sus públicos internos como con su entorno social.
Existe una tendencia cada vez más generalizada que demuestra que la comunicación dentro de las organizaciones ha dejado de ser un instrumento para convertirse en una pieza irreemplazable de gestión estratégica. Como toda tendencia, su evolución ha sido y sigue siendo variable, según las regiones y los países.
En Avanti Comunicación quisimos saber la opinión de nuestros colegas y público en general de distintas partes del mundo. Y lo hicimos a través de nuestro Facebook. Les preguntamos cómo veían el mercado de la comunicación en la región donde viven.
“Es un mercado complicadísimo, por la falta de oportunidades rentadas. Las empresas no sólo desconocen los beneficios de una buena comunicación, sino que ni les interesa”. afirma el periodista Franco Pignol, desde Bahia Blanca (Argentina). Andrés Cheda, desde Jujuy (Argentina) coincide con esta visión: “La mayoría de las empresas (al menos en el norte argentino) no aprovechan el potencial de una buena comunicación estratégico-empresarial, principalmente por desconocer sus beneficios”.
Una realidad laboral que golpea a las ciudades del interior de un país es el hecho de que muchas de sus empresas terminan contratando profesionales o consultoras foráneas, incluso pagando mucho más de lo que podrían pagar si contratasen consultoras locales. En Argentina, por ejemplo, Buenos Aires y Córdoba llevan la delantera en este sentido. Aunque, al parecer, no sólo está pasando en nuestro país. “Aquí, en Galicia, prefieren contratar los servicios a Madrid, que deben saber comunicar mejor que los gallegos y de manera más cara seguro!”, afirma, no sin ironía, Mar Varela desde Coruña, España.
Sin embargo, muchas de las opiniones que hemos recibido de distintos profesionales del mundo, coinciden en que se trata de un mercado en expansión, cuya evolución ya es irreversible y que la clave es estar ahí para cuando llegue a su punto más alto. “Es un mercado que viene creciendo poco a poco. Particularmente en Córdoba existen más oportunidades, siempre y cuando lo veas desde una perspectiva donde estés dispuesto a comenzar desde abajo”, afirma Mauricio Muratore que a su vez se anima con una recomendación: “Hacer algo propio, donde puedas solucionar los problemas comunicacionales que las empresas tienen y no ven. Es ahí donde uno puede hacer la diferencia. No es fácil, pero si uno le ofrece servicios completos, que al comienzo sean como experiencia y después como un oficio y bien remunerado, creo que ahí puede estar la veta del negocio”, finaliza.
Siguiendo la misma línea de pensamiento, Andrés Battig, Magíster en Comunicación Empresarial de
Adaptarse a los nuevos tiempos se ha convertido en una necesidad indispensable para gestionar el cambio abrumador y en simultáneo. Y es ahí, donde estamos convencidos, la comunicación puede desempeñar un papel clave. Una tendencia que, como vimos, varía según las regiones. Pero que ha llegado para quedarse.
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